La memoria visual ha sido una herramienta clave en mi proceso de adaptación, ya que me ha permitido formar una imagen clara del mundo que me rodea. Gracias a ella, he podido moverme con soltura y comprender el entorno tanto como cualquier persona promedio.
Incluso los colores los recuerdo con nitidez, lo que me facilita elegir y combinar mi ropa sin inconvenientes. Solo necesito que alguien me diga los colores de las prendas la primera vez que las veo.
